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Shock the monkey!

miércoles, mayo 28, 2003


Hoy el frío es una lenta procesión de grises que rasgan la piel de las calles. Silente posesión que cruzo ignorante de los días que lo han traído hasta aquí. Más tarde será la lluvia, la ciudad reflejada en su propia carne, la tierra húmeda que se reconocerá en nuestro olfato por tantos años repetido: visitado, abandonado...

viernes, mayo 16, 2003


Leo un poco de lo escrito en días pasados y convengo que lo apresurado de la redacción le ha dado un carácter de accidente del que no se deshará nunca. En descargo de ello, he de confesar que así se ha intentado; quiero decir: no pretendo aquí espejismos o falsa desesperación: deseo, por el contrario, que sea una crónica despojada de atavismos y colores artificiales, en donde, si la prosa alcanza alguna altura destacable será porque así fue fijado por las circunstancias y no por el rigor de una pluma disciplinada. Sé que ninguna justificación es válida, mas no hay humillación: yo, que lo escribo, soy el único cuyos ojos tropezarán con las irregularidades y las deficiencias de mi propia vida.

miércoles, mayo 14, 2003

¿Hay alguien ahí?

Yo no.

Si alguien está leyendo esto, ahora sabrá de lo bien que me siento de no perseguir más a ese reciente fantasma que seduce con una especie de perfume disfrazado de rubia cabellera. Huele bien, pues, pero, en el fondo, algo me insiste que los fantasmas no existen, así que no me queda más remedio que descreer de sus invitaciones, de sus sonrisas, de su queda travesura de rodearme de güerez cada vez que la ocasión la llama.

Nada de esto es importante, así que mejor me detengo.

¿Alguien de los que están allá afuera cursó sus estudios en la Secundaria 10 del D.F.?

¿Hay alguno que pertenezca a la generación 80-83 del turno vespertino?

¿Alguno de ustedes participó de los fines de cursos atascados de harina y mujeres gozosas, quiero decir: divertidas, dispuestas al desmadre que otorgaba el regalo de sus nalgas adolescentes abiertas al tacto, al suave nervio creciente, al roce, a la estridencia?

De ser afirmativa su respuesta, ¿podrían decir sus nombres en voz alta, en orden, lentamente a mis oídos?

¿Podrán decir Fabiola, Carolina, Carmen, Rocío, Martha Olivia?

Fabiola, ¿me recuerdas? Soy el que te asediaba, el que a la vez te rehuía, el que se presentaba sólo para irse, para desvanecerse más allá de tus ojos extrañados de tanta fuga, de tanta lejanía, de tanta niñez acobardada. Pero... ¿sabes por qué me iba tanto, por qué alimentaba tu cuerpo de distancia? ¿Lo sabes? Era porque así quería conservarte, siempre inalcanzable, siempre envuelta de deseo, siempre como la oscura sensación de una memoria sedienta de quimeras. Y si me fui, es porque me llevé algo de ti: tu rostro, tu nombre, el recuerdo de ese baile adolescente en el que ni siquiera nos tocamos, porque así en ese entonces y en este ahora mis manos son dueñas del perfume de una piel que es todos los perfumes, a la que puedo tocar y contiene todas las sensaciones posibles, de un rostro que es capaz de todas las expresiones, de una voz que sólo dice tu nombre y mi nombre para mí, quedo y despacio, riquísimo, deleitable.

Fabiola Reyes Jaramillo, aquí pareces sólo un nombre arrojado al vacío de pixeles, pero yo sé que al otro lado de este espejo estás, asediada para siempre, para siempre lejana, siempre quieta en una esquina de la noche de Mixcoac, viendo que me voy, observando cómo cada paso me lleva más y más profundo al otro lado de la memoria, que si mira es con tus ojos, y que tal vez no tenga lo que eres, pero que te ha hecho inmortal, casi infinita.

Algún día te encontraré.

lunes, mayo 12, 2003


Luego vino y se quedó un rato. Presiento que sonríe menos para mí que para sus personales despropósitos. Antes, esa sonrisa me halagaba; hoy descubrí el dolor que me inflinge. Entonces llegó la hora de comer y mandé todo al demonio.

Por la tarde caminé por la Zona Rosa. Iba a la caza de un disco de Fey. ¡Sí: de Fey! Es para Cynthia Flores. Vagué un rato por ahí antes de entrar en Tower Records. La sorpresa es el nuevo acomodo, abajo todo el rock (no es una posición, es una ubicación); en el primer piso, los CD's, las grabaciones en español y esos dos géneros que llaman comúnmente Música Clásica y World Music; el nivel superior está ocupado por el jazz y la literatura. Escarbé entre los discos de Coltrane, pero la idea de tener que comprar el regalo de la amada sobrina frenó mis ansias. Patricia Barber también me guiñó la portada. Resistí hasta el final. Tengo que hablar con mi hermana para saber si la señorita su hija ya tiene el disco o si deberé buscar nuevos horizontes. Aún queda tiempo.

Este lunes parece que hubiera sido parido a una nueva dimensión. Primero el sueño, que me obliga a permanecer dopado con altas dosis de café y coca cola; luego, el sutil desprecio de quien antes, apenas unas horas antes, me obligó a abrazar la ebriedad de la sangre. Vaya, nada de esto importaría si no estuviera pasando por esa crisis que me niega las palabras y me abandona en la soledad de un desierto de espejos, en donde permanezco rodeado de rostros que imitan mis gestos pero que en nada se parecen a lo que conozco de mí. Así que no me resta más que alzar mi copa y brindar por este nuevo hueco amargo que mira pasar las cosas del pasado al futuro sin saber que rozan mis entrañas. Pensar en ello... como presionar una muela adolorida.

sábado, mayo 10, 2003

Tengo las ideas, pero las palabras se me escapan. Lo contrario sucede con frecuencia: allí están las frases bien cimentadas, pero es sólo eso: pura apariencia, nada de fondo. Algún día coincidirán ambas cosas y espero que algo bueno resulte.

Estoy aburrido y bebo un jugo de uva. Ya me duelen las nalgas de estar aquí sentado. Mientras el tedio, oigo un poco de High en la estación de Charlie DJ. Ahora hay una sesión medio rara, más bien punchis. Espero que el asunto se componga.

jueves, mayo 08, 2003


Las calles cercanas a mi casa siguen pareciendo un maldito basurero radioactivo. Así es difícil arrancarle una sonrisa al espejo. Pero hago lo que puedo. El calor, por supuesto, continúa en su papel del hermano incómodo. Paty se derrite tan sólo de sentirlo. Por mi parte, si no fuera porque mi culo se encuentra a gusto en el sillón del fut, ya mi cabeza habría parido un cerebro contra el asfalto: es preferible el frío de la muerte incierta que este calor de pinche puerto.

La noche y un Magritte y Retrato de Borges fueron concluidos. El placer es mío. Me dan ansias de la historia del policía atrapado en el tiempo. Ahora estoy en la oficina y no recuerdo si lo traigo conmigo. Si tan sólo recordara los placeres de escribir a mano, podría exiliarme al amparo de los brillos oblicuos de algún parque. Sólo que hay un problema que Nietzche y yo compartimos: humanos, demasiados humanos, cientos de apestosos humanos que salen a la calle a repartir su tedio y su desesperanza.

Baudelaire desde su fotografía me exige mayor rigor en la escritura, pero ahora tengo güeva y mejor abandono...

The court of the Crimson King está llenando el metro cuadrado de soledad que me es dado poseer cada día de 9:00 a 18:30 horas. Alabado sea San Robert Fripp.

Deseos.

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