Shock the monkey!
jueves, junio 12, 2003
miércoles, junio 11, 2003
Me almuerzo las lentas caricias de una mano fría que finamente va trazando el surco que deberá recorrer la sangre una vez que acabe de llorar (yo). No por nada prolongo las horas del café y la modorra hasta que el mundo comienza a agrietarse.
Torquemada me mira.
Juro que mi vida te será ajena a partir de ese silencioso rostro que hoy, hace apenas unos momentos, adoptó tu desprecio. Lo juro, y el corazón que se enfría ahora en mi mano es testigo de ello (la sangre que se riega dibuja tu nombre a mis pies, la sangre se ennegrece y encarna en la tierra, allí estará el dominio que mañana y un día más los otros pisarán).
¿Estás lista para partir?
Torquemada me mira.
Juro que mi vida te será ajena a partir de ese silencioso rostro que hoy, hace apenas unos momentos, adoptó tu desprecio. Lo juro, y el corazón que se enfría ahora en mi mano es testigo de ello (la sangre que se riega dibuja tu nombre a mis pies, la sangre se ennegrece y encarna en la tierra, allí estará el dominio que mañana y un día más los otros pisarán).
¿Estás lista para partir?
Hace tiempo que no toco estas páginas de fríos pixeles. Nada importante ocurrió mientras tanto. Las cosas siguen pasando frente a mi ventana como un eterno y aburrido reel hecho de días y noches vacíos. Antes creía que todo iba hacia alguna parte; ahora estoy seguro de que es cierto: las cosas van directo a la mierda. Por eso he dejado de ponerles atención: no quiero irme con ellas; prefiero el agridulce estar del sueño rubio (que al menos me ofrece pequeños placeres que compensan el silencio) a la resignación del agujero hediondo que señala el futuro de quienes me rodean.
A otros asuntos.
A otros asuntos.